sábado, 18 de abril de 2015

RAVENEYE + LAST FAIR DEAL. 2015-IV-16. Moby Dick. Madrid.




Exigencia, esa es la palabra. En plenos tiempos de crisis y con una agenda de conciertos muy variada, el público está obligado a ser exigente con las bandas en directo. Y si esas bandas ya han demostrado anteriormente que pueden dar grandes exhibiciones, la exigencia es aún mayor.





                                                                                    Last Fair Deal.                                       Argazkia: Javi Garayo.



Los ingleses RavenEye y los bilbaínos Last Fair Deal, dos power tríos con raíces similares pero con diferentes maneras de ver la música, unían sus fuerzas en una noche que pintaba épica. Dos power tríos totalmente complementarios que ya nos habían demostrado de lo que son capaces sobre las tablas de un escenario formaban un doble cartel de lujo. Pero esa complementariedad se volvió en su contra, puesto que lo que le sobró a uno le faltó al otro, y viceversa.

De menos a más.
El orden de actuación había variado en las diversas fechas anteriores, y en esta ocasión le tocó a Last Fair Deal la tarea de ir haciendo entrar en calor a la audiencia. A ritmo de "Inside Looking Out", canción de los Animals que popularizaron Grand Funk Railroad, daba por iniciada la velada.

"New Order", tema divertido y con claro poso sureño de su magnífico segundo disco, "Once", daba paso a otra versión. Esta vez el artista homenajeado era el bluesman Muddy Waters y la canción seleccionada una muy bien adaptada "Young Fashioned Ways". El sonido era perfecto y la banda sonaba conjuntada, pero resultaba curioso que con el buen repertorio propio, la banda optase por nutrirse de versiones de bandas de renombre. Además, Gonzalo se mostraba mucho más frío que de costumbre, y aun realizando un papel sobresaliente en el plano musical, dio la sensación de no estar metido al 100% en el show.

Aferrándose, ahora sí, a sus temas propios, recuperaron "Filthy" de su debut y plasmaron perfectamente piezas más actuales como la emotiva "Yesterday" o la totalmente boogie "Down Below". Sentimiento, gusto al tocar y una base rítmica donde sobresalió una vez más Virginia Fernández con su delicada a la par que contundente forma de tocar la batería, suplían la falta de intensidad que se respiraba en el ambiente.

Ya encarando la recta final de un show que apenas llegó a la hora de duración, enlazaron de manera deliciosa su gran single "Nobody" y uno de los mejores temas de uno de sus ídolos, "Cradle Rock" del malogrado Rory Gallagher. El público conectaba por fin, pero ya era tarde. La formación vasca se despedía entre unos aplausos que ocultaban el sabor agridulce de un concierto que, conociendo a la banda, supo a poco.


                                                                     Oli Brown, de RavenEye.                    Argazkia: Javi Garayo.


Vuelta de tuerca.
Le tocaba el turno de remontar el vuelo a Oli Brown y su nuevo grupo, RavenEye. El joven inglés, tras triunfar en su país de origen con un blues calmado y accesible, ha querido dar una vuelta de tuerca a su sonido y uniendo sus fuerzas junto al bajista Aaron Spiers y el batería Kev Hickman, lo ha endurecido y actualizado.

El sentimiento, la delicadeza y los ritmos sosegados que habían dominado la primera actuación, se convertían en fuerza, furia y agresividad. Oli se enfundaba su característica Hofner y salía dispuesto a comerse el mundo. Una guitarra distorsionada y unas pantallas delante de los amplificadores para engordar el sonido, despertaban a una audiencia demasiado relajada y timorata.

La directa "Get it Started", incluida en su EP, fue la primera en atronar la sala, para después hacer sonar varios temas de su inminente primer larga duración, como "Sticks and Stones" o "Come With Me". A pesar de no tener todavía material editado, a diferencia de Last Fair Deal, no quisieron echar mano de versiones y el set se compuso de temas exclusivamente propios. Un detalle que deja bien a las claras lo que confía Oli Brown en su proyecto.

Sin embargo, el concierto, que rebosaba fuerza y energía por todos los costados, se estaba haciendo demasiado plano y lineal. Todas las canciones mantenían una estructura muy similar y llegaba a resultar monótono y repetitivo por momentos. El frontman lo suplía con su talento y demostraba su incuestionable calidad tocando los acordes con una sola mano mientras con la otra sujetaba el micro. Otra cosa no, pero desparpajo, soltura y ganas de comerse el mundo le sobran al joven músico. Incluso se atrevió a subirse a tocar encima de la batería.

"Oh My Love", alargadísima y donde Oli se adentró entre las primeras filas del público, fue uno de los temas más destacados de la velada, al igual que un "Coming for You" que contó con una gran intro de batería a cargo de Kev Hickman. Un Kev que estuvo sobrio y contundente y que junto a Aaron conformó una base rítmica poderosa y efectiva alrededor del genio de las seis cuerdas.


Cerrando ya la actuación del trío sonaron una "Coming for You" que por momentos nos acercaba a sonidos más noventeros con pasajes que rememoraban a grupos como Soundgarden o Alice in Chains, la extensa "You Got It" y el efectivo y pegadizo single "Breaking Out". La ovación era tremenda, pero ahí no terminaba todo. Oli Brown hizo llamar a Gonzalo Portugal para, juntos, deleitar al personal con una acertada versión del "Going Down", de Freddie King. En ese momento se pudo percibir la diferencia entre la forma de tocar de ambos guitarristas y se disfrutó de la gama de recursos de cada uno de ellos. Grandísimo cierre de concierto.

La velada se daba por concluida y aunque el cierre de la misma había sido fantástico, el regusto final era ciertamente amargo. La apabullante exhibición de RavenEye en la pasada edición del Serie Z (quizás acrecentada por la sorpresa) o las descomunales puestas en escena que nos había brindado Last Fair Deal en muchas ocasiones anteriores, quedaban bastante lejos de lo que se vivió en la Moby Dick madrileña. La fuerza y energía de los primeros añoraban el buen gusto y la exquisitez de los segundos. Los temas elaborados de los vascos carecieron de la garra y entrega de los temas más planos y lineales de los ingleses, y aunque en su conjunto demostraron todo lo que se puede pedir en una banda, individualmente flaquearon donde anteriormente habían destacado. Un sabor agridulce para dos bandas jóvenes que no tuvieron su mejor noche, pero que a buen seguro nos harán disfrutar en shows venideros. En sus manos está el futuro de nuestra música. 

Javi GARAYO



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