martes, 3 de diciembre de 2019

Eskerrik asko, Berri Txarrak!!!




Supongo que durante estas últimas semanas se habrán escrito muchas páginas sobre Berri Txarrak. De no ser así, deberían haberse escrito. A unas 40 horas de que los de Lekunberri digan adiós como banda sobre el escenario de un abarrotado Nafarroa Arena, siento la obligación de escribirles una carta, abierta, para intentar condensar, en pocas líneas y de una forma simple, lo que han supuesto para mí, y seguro que para muchos otros, sus 25 años de existencia. 

Perteneciendo a la misma generación, mismo año de nacimiento incluso, me tocó escribir la reseña de su primer disco cuando formaba parte de El Tubo. Aquel disco no me gustó y casi que taché el nombre de Berri Txarrak para siempre. Años más tarde, pocas semanas después de que publicasen “Ikasten”, Aitor Gorosabel, Aiora Rentería y uno de mis mejores amigos, Egoitz Beobide, insistieron en que tenía que escucharlo porque lo que Berri Txarrak hacían en aquel trabajo era espectacular. Lo hice, todo cambio. Para siempre. Y en aquel momento, no podía imaginarme cómo. 

Ahora, veintitantos años después, a mis cuarentaypocos, me siento a decirles tres cosas que seguramente ya les he dicho en algún otro texto del pasado. Pero creo firmemente que se lo merecen y que merece el esfuerzo de romper con la pereza o con la vergüenza. 

Lo primero de todo es expresarles mi gratitud. Toda de la que soy capaz. Gracias por vuestra música. Gracias por vuestras letras. Gracias por vuestros discos, vuestras canciones y vuestros conciertos. Gracias por la forma en la que la mayoría de las ocasiones combináis música y letra, ritmos y emociones, atmósferas y sensaciones. Gracias por apoyar la escena, las salas y las bandas. Gracias por ser como sois respetándolo todo. Eskerrik asko. Mañana nos decís adiós y tengo la sensación de que pocas bandas he escuchado que hayan llegado a desarrollar una habilidad como la vuestra para hacernos sentir felicidad, angustia, rabia, amor y por qué no, desamor. Eskerrik asko, mila aldiz. Eskerrik asko, beti.

Lo segundo y aunque quede extraño, quisiera transmitiros el orgullo que siento por sentirme, aunque sea de una forma minúscula, partícipe de toda vuestra historia. Por los textos que he escrito en los medios que me han dejado a lo largo de estas dos décadas y media y que me gustaría pensar que os sirvieron de apoyo para seguir creciendo como banda. De hecho, esta noche estaré ahí de nuevo para cerrar muchas páginas de golpe en una crónica para NAIZ/GARA. Pero sobre todo, por haber estado ahí de forma militante, obsesiva, fanática, como un simple seguidor que compra entradas y discos a ciegas sabiendo que siempre, siempre, todo va a salir bien. Y todo ha salido bien. Mejor que bien. Vaya que sí.

Tercero, y para ir cerrando, desde hace unos años siempre que hablo con alguien sobre Berri Txarrak llegó a la misma conclusión: para mí son ya algo que define la generación de los nacidos en la segunda mitad de los setenta y la primera de los ochenta de Euskal Herria en el plano cultural, musical, rockero y de cultura pop. Me veo aquí dentro de muchos años diciendo a quien haga falta que una banda de nuestra generación escribió no solo algunas de las páginas más brillantes del rock vasco, sino que además puso patas arriba durante más de un lustro el rock estatal, llegando a salir al extranjero con una regularidad envidiable. Berri Txarrak han estado ahí siempre o casi siempre, que yo recuerde. Sus textos nos han servido para asimilar situaciones personales, su música para emocionarnos y romper las autoimpuestas barreras emocionales. Gorka ha sido, queriéndolo o no, nuestro mejor psicólogo imaginable. Horregatik, berriz, nire eskerrik beroenak, Gorka.

Mañana Berri Txarrak nos dicen adiós. En el plano personal me gustaría que fuese un adiós para siempre. Por coherencia y sinceridad pero también por egoísmo. Las fuerzas no son ya las del principio y creo que con el legado que nos dejan y con todo lo que pueden ofrecer musicalmente a partir de ahora bajo otros formatos, podríamos ser felices a lo largo de cuatro o cinco vidas. 

Vaya, he conseguido escribir todo esto sin llorar pero me temo que a partir de ahora no voy a poder contenerme, como tampoco podré hacerlo mañana por la noche cuando el adiós sea algo tangible. Es este del adiós de Berri Txarrak, probablemente, uno de los hechos más tristes de mi vida como fan del rock n’ roll. Pero a diferencia de otros momentos especialmente tristes (las pérdidas de Jeff Buckley, Layne Staley, Johnny Cash o Mikel Laboa, por ejemplo), lo de mañana es una auténtica celebración de la música y de la vida. El concierto de mañana será una nueva demostración de que el rock n’ roll tiene que seguir matando en vez de muriendo. El concierto de mañana será el momento de decir adiós, de dar las gracias y de disfrutar por última vez en directo de uno de los mejores grupos de nuestra historia. 

Eskerrik asko Gorka!!! Eskerrik asko Berri Txarrak!!!! Agur!!!

domingo, 1 de septiembre de 2019

Demo Cero




Siéntate y escribe. Como si se tratase de un asesino de esos a los que les abordan pensamientos de otros, a menudo seres fantásticos pero malignos que dan órdenes de muerte y destrucción, quien escribe, recibe ese mensaje desde hace semanas. Quizá meses. Podría tratarse de algo mágico y, por lo tanto, estaríamos ante una especie de epifanía o milagro. Pero no es ese el caso.