domingo, 1 de septiembre de 2019

Demo Cero




Siéntate y escribe. Como si se tratase de un asesino de esos a los que les abordan pensamientos de otros, a menudo seres fantásticos pero malignos que dan órdenes de muerte y destrucción, quien escribe, recibe ese mensaje desde hace semanas. Quizá meses. Podría tratarse de algo mágico y, por lo tanto, estaríamos ante una especie de epifanía o milagro. Pero no es ese el caso.