domingo, 15 de marzo de 2015

MI indefinida HISTORIA SOBRE EL ROCK. CAPITULO 3: Apretando los dientes mientras usas tu ilusión.


CAPÍTULO 3

Apretando los dientes mientras usas tu ilusión


CARA A: SPOTIFY





Si alguien ve algo editable o corregible, que avise. Seguimos sin editora.


Primero de BUP fue una gran experiencia. No en lo académico ni en lo personal ni en lo familiar. No en nada que no tuviese que ver con la explosión del rock en mi vida. Pero fue una gran experiencia. Los que me conocen bien me acusan a menudo de ser un tío nostálgico que tiene un grandísimo recuerdo de la época del instituto pese a que en líneas generales el instituto fue una mierda. Y hasta hace poco nunca me había cuestionado que pudieran estar en lo cierto ya que no tengo motivos que conviertan aquellos años en algo especial. Sin embargo recuerdo aquellos años como un momento clave de mi vida. Como algo gigantesco. Como si cada día fuese un mundo de disfrute. Alguien podría pensar que lo que hago es obviar lo malo y quedarme con lo bueno, más o menos como hace todo el mundo, pero es que tampoco funciona así. Mi mecanismo es extraño. Soy capaz de enumerar todo lo malo que me pasaba en aquel momento, reconociendo que era una absoluta mierda pero es como si todo aquello hubiese merecido la pena por lo bueno que pasó.

En casa llevábamos una racha horrible. En el 90 mi hermana sufrió un accidente de tráfico gravísimo con consecuencias terribles que todavía perduran. Mi madre se entregó en cuerpo y alma a mi hermana. Yo me quedé solo. Siempre tuve un mundo interior muy rico y fue ese mundo interior el que me salvó de acabar mal. En casa, mi sensación era que no teníamos demasiado dinero para nada, salvo para lo esencial. Aunque quizá aquella situación fuese derivada de los intentos de mi madre por mejorar la calidad de vida de mi hermana.

La cuestión es que si mi madre cometió un error cuando me dió aquellas 2000 pesetas para comprar la cinta del Use Your Illusion II, cometió uno más grande cuando unas pocas semanas más tarde me preguntó si estaba interesado en que nos hiciéramos con un equipo de música. Recuerdo que estaba sentado a la mesa para comer un sábado y mi madre me lanzó aquella pregunta. Me puse a la defensiva. Primero pensé que había alguna contraprestación en el horizonte pero pronto supe que no. Mi madre estaba tratando de demostrarme que yo seguía estando ahí pese a que mi hermana requería toda la atención. Y mi contestación fue la que toda madre quiere tener pero pocas obtienen. Le dije que quizá no teníamos dinero suficiente para gastarlo en tonterías. Pero ella insistió y dijo que nos lo podíamos permitir. Que no me iba a comprar el mejor del mercado. Ni siquiera el segundo o el tercero mejor. Pero que podríamos hacernos con algo que tuviese un reproductor de cedé. Emocionado le dije que sí. Que en ese caso era obvio que sí quería algo parecido a un equipo de música. El cielo parecía seguir abierto porque ella me preguntó que cuándo quería darme una vuelta por Bilbao para comprarlo. A lo que contesté que cuando ella tuviese tiempo y no la molestara en absoluto. Y ella me respondió que saldríamos de casa después de comer.

No recuerdo nada de lo que ocurrió aquella tarde. Solo que me preguntaban si quería que el equipo hiciera algo especial y yo pedí tener la posibilidad de poder hacer radio con aquel cacharro. Esto es, quería un aparato en el que pudiese mezclar voz, lo que hubiese en el cedé y lo que hubiese en la pletina de cinta que no grababa para así poder grabarlo todo y poder hacer programas de radio. Todavía no entiendo como pero nos dieron precísamente lo que pedíamos. No era una cadena hifi ni siquiera una microcadena compacta. En realidad era un radiocaset Phillips de doble pletina con un reproductor de cedé en su parte superior y un micrófono integrado que permitía grabar sonido ambiente mientras grababa lo que reproducía el propio aparato.


3 comentarios:

  1. Joder que página más de puta madre, os leo y revivo un montón de situaciones que me pasaron a mí, los mismos discos, las mismas influencias. Os felicito gran tabrajo.

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    1. Muchas gracias, Jorge. Aunque ahora no pasamos nuestro mejor momento, la página existe precisamente para eso, para disfrutar. Ya sea reviviendo o descubriendo pero siempre en contacto con la música. Con nuestra música.

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  2. JORGE.
    Gracias a vosotros por vuestro trabajo y dedicación, es agradable encontrar una página con vivencias y gustos tan parecidos, yo también descubrí a los Guns en el Instituto y cambiaron mi vida, luego vinieron cientos de buenas bandas, muchas las citaís y ha molado leer experiencias similares.

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