viernes, 30 de enero de 2015

QUAOAR. Alineación de sueños y planetas.



"Disfrutar haciendo música es lo más importante".

Si has notado que hay algo raro en el ambiente o que la semana contenía algo de intensidad acumulada durante años has de saber que ha llegado el momento de liberar tensiones. Quaoar presenta esta noche sobre el escenario del Kafe Antzokia de Bilbo su tercer trabajo de estudio. "Dreamers. Dreaming" coloca al quinteto bilbaino ante un momento de importancia vital. Tres años después de su notable "The River and The Soul" Quaoar desafía al espacio y al tiempo con un ejercicio maduro y valiente que no tiene miedo a las convenciones. Un disco laberíntico repleto grandes momentos que permitirán que los soñadores, sueñen. Porque esa es la principal premisa del disco, soñar, trabajar soñando, avanzar soñando, componer soñando y tocar soñando. Solo así se puede volar alto. 




LA GRAN APUESTA

http://open.spotify.com/album/6dVkV107w3CpbXYZueQc2f


Quaoar siempre ha sido una banda que ha caminado varios pasos por delante de lo que presupone su edad o su estatus como banda. "Man't" fue un disco sorprendente para una banda novel. "The River and The Soul" fue una confirmación de una calidad robusta que colocaba al quinteto bilbaíno a las puertas de una edad adulta en lo musical. Ahora, hoy, en este preciso momento, "Dreamers. Dreaming" es el documento sonoro que demuestra que Quaoar son más que una formación adulta. 

Si bien nunca ha escatimado en estructuras laberínticas y en ir para no volver, la principal seña de identidad de "Dreamers. Dreaming" es precisamente esa: es un arriesgado ejercicio de creatividad que busca ir más allá de los límites. Sin ponerse límites. O, incluso, fijándolos conscientemente para, una vez llegado a ellos, superarlos con insultante suficiencia. Si en "The River and The Soul" Quaoar parecía una banda de bilbaínos con ganas de atravesar el Atlántico en una embarcación sin motor, aquella aventura se quedó pequeña. Ahora el quinteto quiere atravesar la Antártida en ropa de verano y sin comida. Y se ve, se tienta, se intuye, que pueden salir victoriosos con cierta holgura. 

Estilísticamente hay un paso hacia delante. En parte porque la banda ha avanzado hacia lugares que no eran fácilmente esperables. El rock pesado de los 90 está presente en la primera mitad del disco de una forma aplastante. Pero no hay que obviar que la valentía de Quaoar es uno de sus principales activos como banda. Si en anteriores entregas Opeth, Tool, el rock progresivo y los Beatles eran espejos palmarios, ahora el abanico se ha abierto. Y se ha abierto para bien, de forma acertada aunque quizá no de forma equilibrada. Pedir equilibrio a un ejercicio de culto al riesgo y al salto mortal quizá esté fuera de lugar.

"Dreamers. Dreaming" arranca con algo que parece un EP de cuatro canciones homenaje al periodo musical que va desde 1991 a 1996. Riffs densos del catálogo rudimentario patentado en Birmingham, épica vocal que cruza a Chris Cornell con Maynard James Keenan y  algún break que pueda recordar a los Down con el lodo de los pantanos hasta la rodilla. "Tough Guy" es la composición más concreta. La más equilibrada y simple. Un buen single sin la estructura laberíntica marca de la casa. Ahí aflora Down, pero también Soundgarden o Tool, si bien es un tema rock duro estándar directo que suma poco y no penaliza. Luego viene un trozo de paraíso musical. "A Big Hole", "Go To Momo" y "Fable". Triada épica con reminiscencias grunge que van mucho más allá y que salen fortalecidas gracias a la valentía de la banda. Libertad absoluta para las guitarras que van y van sin plantearse en ningún momento que haya que volver.

"Goodbye" es una especie de baladón empapado en dramatismo lacrimógeno. Una pieza complicada. Épica desatada. Tormenta nocturna cargada de rayos y truenos. Punteos en un escenario repleto de candelabros. En cierto modo, sus guitarras recuerdan a las piezas más barrocas y épicas del "Chinese Democracy". Un 10 en cuanto a derroche pero también un 10 en cuanto a acierto. Exceso equilibrado.

La segunda mitad vuelve a aguas conocidas en el legado de Quaoar. "Childish True Love" es un medio tiempo contenido con querencia acústica que no llega a estallar y que podría encajar en su anterior disco. "Chatterbox" es la primera referencia directa a Opeth. "The Man Drained of All" vuelve al terreno del medio tiempo dentro del laberinto del minotauro. "Mistically Falling", que huele a despedida pese a que no es la última del disco, es otro precioso medio tiempo fluctuante con la balada que se coloca entre las mejores composiciones de un álbum que tiene unas cuantas joyas. Como el tema final, "Home", un compendio de todo lo que se puede esperar de unos Quaoar maduros y atrevidos. 

"Dreamers. Dreaming" es un ejercicio sincero y arriesgado. Rico en guitarras que exploran y encuentran. En guitarras que no tienen miedo a escrutar límites. Un disco enérgicamente gigante y vital. Como contrapunto, apuntar que quizá por momentos el oyente pueda echar de menos algo de contención. Si bien el equilibrio no se pone en riesgo en ningún momento, ese espíritu colonizador puede llegar a abrumar. "Dreamers. Dreaming" es el disco que se le podía exigir a Quaoar. Pues bien, ya lo tienen. 

8.6


Iñigo: Voz
Josu: Guitarra
Hugo: Guitarra
Aitor: Bajo
Bjorn: Batería


PROXIMOS CONCIERTOS:








HOY VIERNES 30 DE ENERO. 21:30
KAFE ANTZOKIA.
BILBAO.



Erocka: ¿La sala de máquinas echa humo?
De momento está todo bastante tranquilo. No estamos más activos de lo normal. Que viene siendo un ritmo llevadero. De momento distamos mucho de ser un imán para los medios.

¿Se parece Quaoar a una empresa?
Quizás debería parecerse más. Ahí está nuestro punto flaco, obviamente. Le ponemos muchísimo mimo a la música y a la producción del disco pero supongo que nos falta parecernos más a una empresa para conseguir unos resultados más beneficiosos para la banda. Nosotros para conseguir cualquier cosa, por pequeña que sea, tenemos que coordinarnos mucho y bien y para eso hay que trabajar de una forma increíble. Mucho más de lo que la gente pueda llegar a pensar. Además siempre hay tiburones que intentan aprovecharse de tu trabajo por ahí y hay que saber esquivarlos.

¿La banda da a basto para mover tanto trabajo?
Lo cierto es que en temas de promoción, búsqueda y organización de conciertos nunca es suficiente trabajo. Nosotros sufrimos bastante para poder ensayar hora y media a la semana porque todos tenemos nuestras responsabilidades, imagínate tener que sacar adelante todo el tema de la promoción y demás.

¿Hay beneficios a la vista?
No hay beneficios a la vista, al menos de momento. Ten en cuenta que ahora son todo gastos porque hay que pagar grabación de disco, diseño, logo, fabricación, camisetas, fotos, videoclip, etc… y todo es carísimo. Suma y sigue. Ahora toca empezar a recolectar algo del dinero invertido, que es mucho. Los beneficios llegarán con suerte, pero desde luego no serán muchos, eso también es seguro. Con el anterior trabajo todo fue muy bien económicamente hablando porque, aparte de vender bastante bien, ganamos los tres grandes concursos de Bizkaia (Villa, Barakaldo y Leioa) y eso supuso una inyección económica. Pero ese dinero ha volado en todo tipo de cosas, entre ellas el nuevo disco “Dreamers. Dreaming”. Ahora que ya no podemos ganar ninguno de esos concursos no sé de dónde sacaremos el dinero.

Quaoar está apostando fuerte por este disco.
Es un momento importante para nosotros. Este es por mucho nuestro mejor trabajo hasta la fecha en lo que a composición y madurez musical se refiere. Esto hace que su lanzamiento sea probablemente el momento más importante en la historia de la banda. Son muchos años de trabajo y dedicación los que nos han traído hasta aquí y necesitamos ver el fruto. Debemos volcarnos al máximo con este proyecto y llegar al mayor número de gente posible, público y promotores. Sí, es nuestro momento.



¿Hay que vivirlo mucho, dejarse llevar e incluso, fliparse, para poder sacar una historia como esta hacia adelante?
Desde luego hay que vivirlo al máximo, creérselo, sin perderle la cara a la realidad. Hay que tener mucho cuidado con esa estrecha línea. Nosotros nos lo creemos, creemos en nuestro producto, creemos que es de calidad y nos vemos como músicos profesionales a la hora de defender nuestra música. Pero siempre con cuidado de no perder el equilibrio con la realidad. Hay que flipar y disfrutar pero sin fliparse demasiado y perder la noción de las cosas. Disfrutar haciendo música es lo más importante y lo que nos lleva hacia delante.

¿Cuáles son las principales diferencias que separan “Dreamers. Dreaming” y “The River and The Soul”?
Quizá esta pregunta sería más fácil de responder por alguien ajeno a la banda... En primer lugar hay que tener en cuenta los años que separan un disco del otro. Durante este tiempo hemos crecido como músicos, aportando así inevitables diferencias en lo que a composición se refiere. En el "The River and The Soul" ya teníamos claro que no había limites en cuanto a lo creativo, algo que ya se reflejaba también en "Man't". Siempre nos dejábamos llevar completamente a la hora de componer. Pero en este "Dreamers. Dreaming" hemos ido aún más allá. El resultado son temas más experimentales, más ricos en texturas y atmósferas. Este disco es en general mucho más profesional.

Musicalmente, al menos en la primera mitad, se aprecia una “noventerización” del sonido. ¿Es la de los 90 la última gran década del rock? 
Para algunos de nosotros lo es. Del rock duro y del metal en general. Es la década. Prácticamente todas las influencias más notables son de artistas que emergieron en los noventa. Aunque es obvio que también nos influencian de forma muy directa artistas más antiguos. Como ejemplo claro los Beatles.

¿Cuál creéis que es la liga en la que debe jugar “Dreamers. Dreaming”?
Hablar de ligas puede resultar pretencioso. Nos gustaría que fuese lo más arriba posible. Nuestro objetivo, nuestro sueño es aspirar a festivales, abrir para grupos internacionales y poco a poco ir haciéndonos un hueco propio en la escena en general. Pero es un objetivo ambicioso y ligeramente soñador. Veremos hasta donde se puede llegar con los modestos medios de una banda normal sin "padrino" influyente. Lo importante es mantener los pies en la tierra y tener amor propio.

Esta noche actuáis en el Antzoki. En casa.
Mentiríamos si dijéramos que no hay nervios pero tampoco es miedo escénico. En ese sentido estamos bastante curtidos a estas alturas. Hay varios factores obvios y no tan obvios que añaden tensión al evento: hace mucho tiempo que no tocamos ni en casa ni fuera y eso es una responsabilidad. Hay mucha gente esperando este concierto que espera que defendamos las canciones de "Dreamers. Dreaming" y nosotros queremos dar la talla para que el de esta noche sea un concierto que no olvidéis fácilmente. Eso conlleva trabajo duro, hemos estado trabajando muy duro para culminar esta noche en el Antzoki. Por otra parte, dejar claro que el concierto de esta noche es importante porque tampoco tenemos ningún otro concierto en la ciudad a la vista. Así que quien quiera vernos mejor si se acerca hoy.



Clip oficial de "Tough Guy"

¿Ser de Bilbao le aporta algo a Quaoar?
Ser de Bilbao, o más bien Bizkaia, implica que pertenecemos a una escena muy rica en cuanto a grupos de calidad y géneros. No está fácil tener y mantener una banda hoy en día pero eso no parece ser un impedimento, hay cada vez mas grupos y cada vez mejores. Es un orgullo poder servir de referente de la escena bilbaina para gente que no es de aquí. Por otro lado en Bilbao se “cuida” a los grupos locales. Tenemos el BarrutiRock, los conciertos de Bilborock de Aste Nagusia, y muchas más historias. Por no hablar del Villa de Bilbao.

¿Qué supuso el Villa de Bilbao para Quaoar?
Fue una experiencia como pocas. Como somos de aquí a veces no nos damos cuenta de que es un concurso conocido en toda Europa y un referente en el ámbito de concursos. Participar fue una gran experiencia y ganarlo resultó muy excitante. Más teniendo en cuenta que teníamos una historia rara con el Villa porque nos seleccionaron hace años como invitados pero luego nos costó años entrar a concurso. Hubo momentos frustrantes pero al final entramos a concurso y ganamos. Suponemos que a raíz de ganarlo nos habrá conocido mas de gente. El premio en metálico ha supuesto también un buen colchón económico para la banda como ya hemos comentado antes.


¿"Dreamers. Dreaming" tendrá más conciertos de presentación?
Hay fechas cerradas pero no exactamente una gira. Queremos rodar el disco lo máximo posible y acercarnos a todos los rincones de España que podamos. Tocar fuera también nos encantaría, es todo cuestión de estudiarlo para hacerlo posible y sacarle rendimiento. De momento centrados en la presentación de esta noche en Bilbao. Que la máquina empiece a funcionar debidamente y poco a poco vendrá lo que tenga que venir. 






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