martes, 8 de noviembre de 2016

THE WALKING DEAD. Reflexiones sobre el capítulo 7x03 (Spoiler).




7x03 The Cell


Tras el terrible impacto del capitulo inicial de su séptima temporada, The Walking Dead sigue adelante al margen de la acción. Tras una segunda entrega realmente floja en la que apenas se alimentó la trama, el drama televisivo de AMC volvió a facturar un capítulo notable mediante una vieja fórmula. Un personaje muy secundario como el de Dwight fue protagonista de una entrega que probablemente volverá a ganarse muchas críticas del sector más impaciente de seguidores de la serie.

En pocas palabras, el capítulo sirvió para lo siguiente: describir de una forma indirecta el personaje de Negan, su crueldad, su método para anular a sus súbditos y el alcance de este método en la sicología de los que lo sufren. Para ello, previamente a los créditos iniciales, los guionistas utilizan una certera secuencia de escenas en las que Dwight demuestra ser una auténtica rata de cloaca, siempre buscando la más ruin de las oportunidades para su beneficio y siempre aprovechándose de las circunstancias que le otorga su posición dentro de la "tribu" de Negan. El beneficio de Dwight lo representa un sandwich para el que va tomando y robando sus ingredientes sin ningún miramiento.

Tras los créditos iniciales el capítulo trata de humanizar el personaje de Dwight durante unos 25 minutos mediante un cúmulo de sutilezas que no dejan claro si son mecanismos utilizados voluntariamente para desgranar la trama de una forma elegante y efectiva, o simplemente es que ante la crueldad de las prácticas de Negan los guionistas prefieren no ser francos y prefieren actuar de manera indirecta por sistema. En los minutos finales de la entrega, Dwight se afana den demostrar que todos los intentos por humanizarlo no han funcionado en absoluto. Así, el capítulo lo cierra un plano en el que la serie parece lanzar una pregunta con respuesta implícita: ¿Cómo se puede ser tan miserable como Dwight? Y la respuesta es, o mejor dicho, la respuesta está, en Negan.


                                                                  ¿Cómo se puede ser tan miserable como Dwight?

Cabe mencionar la angustiosa situación en la que se encuentra nuestro Guillermo Tell favorito: Daryl. La naturalidad con la que le televisión americana se niega a mostrar sangre o sexo para mostrar tortura y asesinatos no terminará de sorprendernos nunca. Al más puro estilo Guantánamo, aunque tristemente lo de la incomunicación es algo que hemos vivido y viviremos en este país hasta nuevo aviso demócrata, Daryl se encuentra preso en una celda, la que da título al capítulo, en la que escucha la misma canción durante 24 horas al día con mínimos parones para comer un diminuto bocadillo de comida de perro. Momento en el que sus atentos verdugos paran la música durante unos segundos.

Está claro que dentro del triángulo serial, esa teoría que dice que toda buena serie ha de guardar un equilibrio entre la profundidad de su universo narrativo, el carisma y la construcción de sus personajes y el mero espectáculo audiovisual, The Walking Dead tiene un universo sólido, unos personajes ramplones y que el equilibrio se pierde por la esquina del espectáculo. No obstante, eso no convierte a la serie en un artefacto simple en el que todo queda en la superficie como si hablásemos de 24. Simplemente porque en el planteamiento original del cómic, lo que se buscaba era no centrarse en el espectáculo tal y como siempre lo había hecho el género cinematográfico zombie.

Así que desde esta web se seguirá analizando la sicología de los personajes y las tribus, el fascismo visual y la doble moral yankee que empapa cada fotograma de esta serie y, sobre todo, la desesperanza y la inquietud que transmite un escenario como este. Porque, ante preguntas y afirmaciones leídas y escuchadas por ahí del estilo de, "¿Cuál es el objetivo de la serie?", "¿Cuál es el drama?" o "lo único que hay que hacer es esperar a ver qué personaje principal muere primero", solo cabe una respuesta, en forma de pregunta, que haga mención a todo el drama y la putrefacción humana que supura el dramón caminante. ¿Cómo se puede ser tan miserable como Dwight?

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