viernes, 13 de febrero de 2015

All you need is... LIBE




"Soy extremadamente sensible".

Pese a lo cruel del momento que vive la industria discográfica resulta placentero ver que hay sueños que, en cierto modo, acaban convirtiéndose en realidad. Libe irrumpió en la escena poniendo voz y teclados al stoner rock de los gasteiztarras Neubat. Voz pétrea y líneas de teclado misteriosas dotaron a la banda de otras sonoridades. Han tenido que pasar los años y las colaboraciones con otras formaciones para que Libe dé rienda suelta a su creatividad. En "Ihesaldi Handia" está la Libe que explota ahora pero también la Libe que hemos visto crecer en su paso por Neubat o Sorkun. Bienvenidos a su particular universo musical.




Tsunami emocional

http://libemusika.bandcamp.com/releases

Libe ha completado su rito de paso. Ha dejado de ser un componente que aporta a una banda para convertirse en un motor que lleva el peso tanto en composición como en interpretación. El resultado de su emancipación artística lleva por título "Ihesaldi Handia", un disco sensible, oscuro y denso pero siempre con la melodía como compañera de viaje.

Las composiciones de "Ihesaldi Handia" son billetes emocionales de ida y vuelta que basculan entre la melancolía y la esperanza, entre el miedo y la alegría. Las canciones de Libe intercalan ambas opciones, el dolor y la felicidad. E, incluso, quizá el reproche.

La Libe cantante se ha impuesto a la Libe teclista. Resultan mucho más trabajadas las líneas vocales que los teclados, que tienen protagonismo pero que no vuelan tan alto como la voz. Pese a que sea un disco de una cantante y pianista, los instrumentos icónicos del rock tienen una importancia vital en el sonido de Libe. Existe un equilibrio tácito entre bajo, guitarra y batería y la voz y las teclas de Libe. 

En su eterno ir y venir Libe dibuja paisajes sombríos y melancólicos teñidos de tonos ocres y oscuros. "Urratsak" sería un buen exponente, una pieza que evoca la tristeza de bandas lejanas en el espacio tiempo como The Third and the Mortal. También hay lugares más cálidos. "Negu Beltza" es un tema alegre de pop rock enérgico con un estribillo acertado. Igual que la composición que da título al disco, una canción nacida para ser single con un estribillo mágico y unas guitarras espectaculares. 

Personales y especiales son también "Mamuak" y "Nahigabe", dos temas que se acercan al universo de Jeff Buckley desde ángulos diferentes. "Mamuak" es mate, cercana a un llanto o a un recuerdo nocturno clavado en el alma. "Nahigabe" es un truco de magia que juega a ser una cosa pero que acaba siendo otra.

Libe ha dado en el clavo. Ha dado un primer paso notable y abre una nueva puerta con un basto terreno por explorar.   

7.2


Libe: Voz, piano y teclados.
Txus Villalabeitia: Guitarra.
Atxus Acosta: Bajo.
Eneko de Arza: Ex batería. Grabó el disco.
Dani Arrizabalaga: Batería.  


HURRENGO KONTZERTUAK:



otsailak 14
+ Joseba B. Lenoir
+ Izaki Gardenak
KORTXOENEA. 
Donostia.

otsailak 21
+ Anger
GAZTETXEA. 
Arrasate.

martxoak 7
+ On!
GAZTETXEA. 
Larrabetzu.

martxoak 13
GAZTETXEA. 
Anoeta.

martxoak 28
Korrika.
MATXETE PLAZAN. 
Gasteiz.

apirilak 11
+ Naiel Ibarrola
PABELLON 6. 
Bilbo.

apirilak 31
+ Anai Arrebak
BONBERENEA. 
Tolosa.










Erocka: ¿Es “Ihesaldi handia” la culminación de un proceso que se alarga en el tiempo o hay un momento claro en el que decides que quieres hacer un disco?
Es la culminación de un deseo que he tenido siempre. Mi ilusión era llegar a grabar y editar canciones surgidas de mi, ya que hasta ahora en los grupos en los que he colaborado componía líneas de teclas o coros sobre bases ya compuestas y tenía la necesidad de hacer canciones propias.

¿”Ihesaldi handia”, el título del disco, hace referencia a la liberación de verlo acabado?
Pues si que por diferentes motivos costó tenerlo entre las manos pero cuando llegó se nos olvidaron todas las penas. "Ihesaldi Handia" puede interpretarse de mil maneras. Para mí es salir victoriosa de una situación complicada, o liberarse de las ataduras que nos ponen o nos ponemos. Por eso la imagen de la portada representa un truco de escapismo bajo el agua atada con una soga.

¿Todo lo que se ve en el disco es de Libe o también hay rastro de gente que te ha ayudado con las composiciones?
Excepto “Gurinezko bihotza” todas las canciones son mías. Lógicamente aunque parta de mis ideas el resultado final es el trabajo de todos mis compañeros. Yo grababa el esqueleto de la canción con las diferentes partes y la melodía de voz ya hecha, luego la presentaba y ellos me ayudaban a vestirla con las líneas de bajo, guitarra, ritmos.. Además de la ayuda de Txus (guitarra), Eneko (batería) y Atxus (bajo) he contado también con la colaboración de Joseba Ponce en cinco de los once temas, haciendo arreglos de guitarras, bajos, etc… canciones que luego han sido adaptadas por la banda. Así que puedo decir que la idea original es mía pero las canciones son de todos.

Con la actual configuración/estado de las cosas, ¿No siente miedo el artista a que ahí fuera no haya nadie esperando sus creaciones? ¿Se convierte la grabación y publicación de un disco en un acto de fe unilateral?   
Para nosotros, el hecho de grabar un disco es principalmente una carta de presentación, y más todavía cuando un proyecto es nuevo. Buscamos tener algo para luego poder ir a presentarlo en directo, que además es lo que más nos gusta y con lo que disfrutamos. Luego sí que piensas que ese disco pueda gustar a la gente, pero todos somos conscientes de que hoy en día no se venden discos.







Foto: Dani Arrizabalaga


En los meses que lleva el cedé en la calle, ¿Cómo está funcionando?

Pues vamos como las hormiguitas, poco a poco pero muy bien. Por parte de los medios si hemos notado mucho interés y a la hora de los directos estamos muy contentos con la acogida del público. Es complicado tocar este repertorio porque son canciones muy oscuras lentas y largas, pero creo que la tensión y fuerza que transmiten es lo mejor de nuestro directo.

¿Y en directo?
En directo pasan muchas cosas a pesar de la oscuridad y la densidad de la mayoría de los temas, también hay canciones más movidas y dinámicas. Lo más especial del directo puede ser la fuerza, las diferentes intensidades y la tensión.

El disco parece estar formado por texturas, ideas y atmósferas y no tanto por canciones de corte clásico.
No es algo premeditado porque cuando te pones a tocar delante del piano o con la guitarra empiezas a tocar notas sin saber cómo va a acabar eso que has empezado, y tampoco te propones hacer una canción atmosférica. Pero sí que es verdad que las canciones tienen mucho poso, son ideas de hace mucho y me ha dado tiempo a hacer miles de pruebas, pensar en una u otra melodía, probar cosas que podrían irle bien, hacer muchos coros. Este disco no es un trabajo fresco que digamos si no más bien añejo.

Cuando compones, ¿Te gusta explorar? ¿Te consideras atrevida? ¿Prefieres parajes que ya conoces?
Me gusta explorar sí. Parto de una nota y voy probando cosas, sobre todo con la voz. En cuanto al piano, tengo tendencia a hacer siempre notas menores y ritmos lentos. No podemos negar que somos lo que comemos, lo que escuchamos y de una manera u otra las referencias musicales están ahí. También queda patente el estado anímico cuando surge una idea, porque creo que el hecho de componer, por lo menos en mi caso, es una manera de sacar lo que llevo dentro. Algo terapéutico cien por cien.







Foto: Dani Arrizabalaga


Tu instrumento, hasta donde conozco, es el piano, los teclados. Pero aquí el resultado es eléctrico y completo desde una perspectiva rock. ¿Ves necesario el rock (bajo, guitarra y batería)? ¿Te atreverías con algo más unitario (tú con el piano)?

El piano es el instrumento que mejor conozco, me sirve de acompañamiento a la hora de componer o cantar pero soy consciente de que no soy una gran pianista, ni mucho menos. Es por eso que en el disco el piano es un mero apoyo, y bajo, guitarra y batería tienen todo el peso musical. En un momento dado sí podría cantar con el piano sola en modo acústico, pero no es lo que más me gusta. El proyecto lleva mi nombre porque es un proyecto surgido de mí y las ideas nacieron de mí, pero me gusta tocar en grupo y al final nuestro funcionamiento es éste. En la banda todos somos Libe.

Las letras dan la impresión de ser muy personales. “Urratsak”, “Mamuak”... ¿Emocionalmente se acostumbra una a cantar esos temas en directo o cada interpretación es un pequeño viaje al infierno?
Has dado, casualmente, con las dos canciones más sensibles para cantar en directo. Soy una tía extremadamente sensible, pero para nada es un viaje al infierno cantarlas, todo lo contrario. Me siento como si estuviese desnuda delante de todo el mundo cantándolas pero a la vez sacar todo eso, me hace bien. Sí me pasó en un concierto quedarme sin voz y ponerme a llorar emocionada, pero fue fruto de sacar los sentimientos de verdad y luego me sentía desahoagada.



 Videoclip de "Lilitegi antzua"

¿Tienes influencias confesables?
Claro que tengo muchas influencias ya que desde bien pequeña he escuchado mucha música. Confesables son todos, desde Tina Turner o Jeff Buckley, de los que soy súper fan. También me han influenciado compañeros con los que he aprendido y me he formado como música como Kanda o Sorkun.

¿Crees que periodistas, fans y músicos tienen los mismos criterios a la hora de definir una influencia?
Los criterios para definir una influencia creo que están más en los propios referentes y cultura musical que tenga esa persona que en a qué se dedique. Seguro que hay fans que entienden más de música y tengan un conocimiento mucho más amplio que muchos “entendidos” en la materia. O músicos que no escuchen más que lo que les gusta o que no sean musicalmente abiertos… no sé, creo que es algo que va con cada persona.

¿Cómo de importante fue tu paso por Neubat?
Fue mi primera y más importante oportunidad. El principio de todo esto. Mi punto de partida.


Foto: Dani Arrizabalaga



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