domingo, 9 de noviembre de 2014

CRONICA FINAL VILLA DE BILBAO METAL 2014

Una final histórica.



El 26 Villa de Bilbao metálico ya es historia. De la buena. De la grande. De la histórica. Porque las tres bandas eran de Bizkaia. Porque el nivel era espectacular. Porque ganase quien ganase iba a ser duro digerir que las otras dos no ganaban. Esta es la crónica de uno de los momentos más amargamente felices de la historia del Villa de Bilbao. Y ocurrió así... 



The Wizards, HighLights y The Descent. Al final, después de dos horas de rock y metal de primera línea, de emoción disparada, de tensión controlada, el jurado decidió que ese era el orden. 5000€ para The Wizards, 2500€ para HighLights y 1250 para The Descent. Cuentan que la elección del primer y segundo puesto fue ajustadísima. Que hubo que desempatar en varias rondas. Que se intentó repartir el premio pero que no fue técnicamente posible. Al final, a los puntos, a las décimas o a las micras, The Wizards se hacían con el Villa de Bilbao metálico número 26. Uno de los más especiales que se recuerdan en los últimos quince años.

Arrancó la noche con unos HighLights enchufados. A más revoluciones y con más nervio que en su actuación clasificatoria, si es que ésto era posible. Brilló con la misma elegancia y apostó por las mismas cuestiones que en su día puso al combo como favorito claro a cualquier cosa en este Villa metálico. 


 HighLights volando alto en Bilborock.



Su hard rock cálido y repleto de referencias setenteras yankees volvió a encandilar al público. Que si Foghat por aquí, que si Mountain por allá. Un riff a lo AC/DC (concesión australiana), otro a lo Gran Funk Railroad. Y el medio tiempo con más ecos de los 90 en el que entre voz y guitarras traen a la memoria a Soundgarden o Pearl Jam. Una propuesta quizá no original, en 2014 eso no se le debería pedir a nadie, pero sí destacable dentro de una escena vizcaína que sigue su curso ya sin el manto histórico, protector y continuista del rock radical vasco o el rock euskaldun de los 90. Porque el hecho de que unos chavales de Arrigorriaga empuñen instrumentos rockeros y se pongan a hacer lo que hacen es para que a muchos se les estremezca el corazón y ofrezcan gratitud eterna al cuarteto.

HighLights avanzó por su media hora de actuación con seguridad. Creciendo con cada tema y haciendo que el final de su bolo supiera a poco y todo el mundo pidiese más. Desde entonces quedaba claro. O The Wizards y The Descent ofrecían su mejor versión o aquello estaba visto para sentencia.

La segunda formación de la noche en saltar a las tablas de La Merced fue The Descent. Cierto que el quinteto de death metal melódico parecía contar con opciones menores en la final del 7N y que su presencia en Bilborock pudo estar reñida con la de los mutrikuarras Kraussk, sin embargo, salió a escena con una energía vital sorprendente, mejorando su actuación clasificatoria por muchos puntos y reduciendo mucho la distancia que los separaba del binomio HighLights/Wizards.



  The Descent fue quien más mejoró su actuación clasificatoria



The Descent llegó a alcanzar un momento, pasado el ecuador de su concierto, que incluso los puso a la altura de sus compañeros de final. Pero tristemente el tramo final de su actuación volvió a un nivel más mortal y terminó por alejarlos lo suficiente del resto de bandas como para que ya no pudiesen optar al segundo puesto. Quizá el problema de The Descent resida en que su death metal melódico carece de  las suficientes señas de identidad que los convierta en una propuesta identificable y especial. A día de hoy la potencia sin control sobrepasa por mucho a la melodía. Esto lleva al desequilibrio. Y el desequilibrio resta brillo. No obstante, fue un gran finalista, llegó a optar a todo en algún momento pero tuvo la mala suerte de que sus compañeros de viaje fuesen quienes fueron.

Llegó el momento final, el momento de The Wizards. El quinteto ganador respetó la tónica amable de la noche: también superó su concierto clasificatorio. Salió al escenario como un monstruo de cinco cabezas dispuesto a arrasar con todo. Convencido de sus posibilidades. Vibrando. Haciendo daño a base de riffs de ultratumba vía Birmingham como si reescribiesen un manual de los riffs de Iommi. Con una garganta vital, que emula a Danzig casi desde el calentamiento y que cuando se pone más crugiente busca al Anselmo de Down. Con ritmos marcados en la onda de The Sword y una densidad sobrenatural. Como si el engrudo se aferrase a tus piernas y alcanzase tus pulmones para restarte aire.



The Wizards, duros y certeros



Es de suponer que la balanza iba y venía durante el bolo de The Wizards. Con HighLights en la cabeza se veía venir que la decisión final iba a ser complicadísima. Quien tuviese claro a quién le tenía que caer el primer premio del Villa metálico en la noche del viernes, seguro que durmió mejor que la gran mayoría.

The Wizards se lleva 5000€ que ojalá sirvan para que su primer larga duración suene a la altura de sus directos. Tienen una deuda con ellos mismos. Su EP de presentación, "Plagues", suena demasiado cochambroso para ser buscado. Se merecen ser escuchados de otra forma. Tiene mucho recorrido por delante. Tiene que aprovecharlo.

HighLights se llevan 2500€ con una sonrisa en la boca y con la misma energía que derrochan en el escenario. Ellos ya tienen un EP de seis canciones a la vuelta de la esquina. "Storming at the Gates" llegará con el nuevo año. El dinero debería ser para otras cosas. Se llevan además mejor guitarrista y mejor bajista del certamen. La justicia poética, además, los coloca en el próximo Azkena Rock Festival donde de momento compartirán cartel con The Dubrovniks, Chuck Ragan y Red Fang. También es suyo el futuro. Por juventud. Por empeño. Por nivel. Por energía. Pero sobre todo, por educación y por esa sonrisa en la boca cuando hacen un punteo, cuando cantan o cuando saludan. Cuando sudan rock n' roll.

The Descent se quedan con 1250€. Merecidos y trabajados. De los tres finalistas son los que se encuentran en un estadio más avanzado de su carrera. En la actualidad están teloneando a Angelus Apatrida por el Estado. Tienen un disco y ya han enseñado algunas pistas de lo que será el siguiente. A ellos se les nota que saben a lo que se enfrentan. Tienen el arrojo suficiente para pelear contracorriente con apabullante naturalidad. Suerte y que siempre caigan de pié.

Mención especial para Kraussk. La banda de Mutriku pudo estar en la final del viernes sin desmerecerla en absoluto. Eskerrik asko también a ellos por su gran concierto en Bilborock. Además de los finalistas, ellos contribuyeron a elevar el nivel del Villa hasta uno de los puntos más altos de su historia.

PRIDE OF THE MONSTER termina con el Villa de Bilbao metálico 2014 aquí. Han sido dos intensos meses repletos de carreras e ilusión. Y la ilusión se alimentó con ilusión cuando vio que nuestra escena, la local, en especial la vizcaína pero también la guipuzcoana, siguen su curso por  buen camino. Excesivamente ocultas, pero por buen camino. Eskerrik asko denoi.

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